11
Abr
07

Reseña Iron Man: Hypervelocity

por Arturo Sarmiento

Adam Warren es uno de los artistas de comics que ha caído en lo que podríamos llamar un comportamiento de súper estrella. Su trabajo no es publicado de forma constante, pero ha logrado crear una enorme y leal base de fans que esperan ansiosos su próximo proyecto y lo reciben con gran aceptación cuando este por fin sale, sin importar cuantas veces se haya visto retrasado.

Podemos ver este comportamiento en otros artistas como J. Scott Campbell, Joe Madureira y Jim Lee. Su estilo es altamente definido y estético, perfectamente diferenciable de cualquier otro dibujante. Las razones que este tipo de artistas puedan tener para que su trabajo no sea publicado de forma continua llegan a ser muy distintas, como demasiado trabajo en otras áreas, falta de concentración por hacer más de un proyecto a la vez o, incluso, pasar demasiadas horas jugando video juegos.

En el caso de Warren su problema radica en que muchos de sus proyectos no llegan a ser aprobados. Su producción es continua y parece que su ritmo de trabajo es rápido, sin embargo sus series siempre han visto bajos niveles de venta en general, a pesar de ser bastante bien recibidas por la crítica.

Debido a todo esto es una grata sorpresa descubrir que durante este año, no sólo uno, sino dos proyectos de Warren han sido publicados, casi simultáneamente. El primero de ellos, como comentamos en su momento, es Empowered, una comedia de súper héroes publicada por Dark Horse. El segundo de ellos es Iron Man: Hypervelocity.

Adam Warren no sólo es dibujante, sino también escritor, uno con un estilo muy particular, sobre todo dentro del género de ciencia ficción, como es el caso. La última serie que escribió y en parte dibujó para Marvel fue Livewires, un grupo de mechas especializados en localizar y destruir programas de investigación y desarrollo que se han vuelto riesgosos. En esta serie encontramos ciertos elementos que juegan un papel importante en el guíon de Hypervelocity: acción rápida y continua, lenguaje técnico mezclado con slang moderno y la exploración de conceptos tecnológicos que si bien no pudieran parecer demasiado novedosos, abordan el tema de una forma distinta a la convencional.

Es precisamente en ello que radica la fuerza de las historias sci-fi de Adam Warren. Los conceptos técnicos que maneja no son necesariamente reales, pero sí feacibles. El hecho de que rodea sus ideas con el lenguaje actual que se maneja en el mundo de las computadoras y el Internet hace que todo resulte mucho más familiar. Por supuesto que esto también puede resultar una desventaja, ya que alguien desfamiliarizado con estos conceptos puede pasar un momento difícil tratando de entender alguno de los pesados diálogos dentro de la historia.

Ya que hablamos de la historia, pasemos directo a ella. Así que ya saben ¡alerta de spoilers!

Una unidad de respuesta especial de S.H.I.E.L.D. está tratando de localizar y destruir una armadura de Iron Man que, hasta donde ellos saben, se ha salido fuera control, atacado y casi asesinado a Tony Stark, y la cual ahora representa un enorme peligro para todos.

Esta armadura al parecer es un nuevo modelo desarrollado por Stark. Una de las nuevas funciones de esta armadura es la capacidad que tiene para, en caso de una emergencia, escanear el cerebro de Tony Stark y crear una versión digital de su conciencia y personalidad dentro de su sistema operativo, esto en caso de que el cuerpo de Stark haya sido severamente lesionado y el riesgo de que fallezca sea demasiado grande, de esta forma la armadura puede funcionar de forma independiente emulando las acciones que el mismo Tony tomaría.

Así pues, esta armadura fugitiva tiene dentro de sí una versión de la personalidad de Stark, denominada “Tony Stark 2.0”, mientras que el Tony original yace en una cama de hospital en condiciones críticas.

Los dilemas de Tony 2.0 son varios. Para todos los efectos prácticos él es Tony Stark, sobre todo en el caso de que el original llegara a morir. Mientras intenta descubrir quien fue el que trató de asesinarlo y lo inculpó frente a S.H.I.E.L.D. de intentar asesinarse a sí mismo, debe evitar ser destruido por su unidad especial, la cual intentará lograrlo utilizando un basto arsenal especialmente diseñado para matar “capas”, irónicamente desarrollado por Stark Industries.

Los problemas no terminan ahí. El software encargado de la emulación de personalidad es menos que ideal, contiene varios errores y bugs de programación que Tony 2.0 intenta reparar mientras lidia con los otros asuntos. La capacidad cognitiva de la virtualización de Stark no es del 100%, lo cual representa una gran desventaja en comparación con el Tony original.

Además de todo esto, tiene que lidiar con Absynthe, el avatar de un avanzado virus que comparte la armadura con Tony 2.0 y quien ha jurado borrar por completo cualquier memoria y rastro que exista de Stark dentro de la armadura con el fin de poseerla por completo. Al parecer está logrando su propósito, ha conseguido control sobre ella y se disponer a comenzar el proceso de borrado.

La historia va hasta ahora en su cuarto número de un total de seis. Es importante notar que estos eventos suceden antes de Civil War y de alguna forma encaja en la continuidad de Marvel. El arte está a cargo de Brian Denham, el cual lo elabora de forma completamente digital. Algo interesante es que los layout, tanto de la portada como del arte interior, están hechos por Warren, quién comenta que tuvo que hacerlos mucho más detallados de lo que él hubiera preferido, por razones de tiempo. El resultado final es que en algunas viñetas el estilo de Adam se asoma por debajo del de Denham, a veces lo domina por completo, con lo cual por momentos da la impresión de que el arte es una rara versión de Warren menos su toque de estilo manga. Los colores de GURUeFX, grandiosos como son, terminan por reforzar esta ilusión.

Sin importar si eres un lector de Marvel o un fan de Warren, la lectura de este título es altamente recomendable. Si como yo no estás familiarizado con el universo en el que se desarrolla la historia no te sentirás fuera de lugar en ningún momento.

El número cuatro acaba de salir la semana pasada, así que aún tienes tiempo de ponerte al corriente y esperar los últimos dos ejemplares, lo cual deberías hacer pues uno de los fuertes del Sr. Warren son los finales.

Por último, checa su página de deviantart.com donde podrás leer lo que él ha denominado “Failed Project Friday”, donde podrás conocer algunos de los proyectos que ha desarrollado para distintas compañías y los cuales han sido rechazados. Checa también en su galería las piezas cómicas que realiza para la revista PSM.


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