29
Ene
08

Reseña Countdown to Final Crisis semanas 16 a la 14

por Arturo Sarmiento

Historia: Paul Dini con Tony Bedard
Arte: Pete Woods, Tom Derenick y Wayne Faucher

¡Tres semanas de Countdown con el mismo equipo creativo! Esto parece generar una mejora tanto en la historia como en el arte, el cual se ha visto beneficiado gracias a la participación de Pete Woods (Amazons Attack) y el guión de Tony Bedard (Supergirl, Black Canary, etc.). El arte está lejos de ser perfecto, fallando muchas veces en la anatomía de algunos personajes debido al clásico look apresurado de Countdown, pero en un menor grado. En estos números la trama se sigue enfocando en la guerra que se desató en la tierra 51 y hay más revelaciones sobre el gran desastre, minimizando la importancia de las demás tramas.

También en estos números vemos a Donna Troy canalizar a Juggernaut, Superman-Prime imitando a Johnny Dc y la primera referencia a Kamandi, el cual ha sido mencionado una y otra vez como una parte importante de Final Crisis. En general, todo parece ir mejorando poco a poco, al menos en el nivel de entretenimiento.

¡ADVERTENCIA! La siguiente reseña contiene detalles sobre la trama que pueden arruinarte la experiencia de leer este número.


Monarch y su ejército han invadido la tierra 51, aparentemente sólo porque los monitores se encontraban reunidos allí, y ha decidido acabar con ellos y con los héroes que habitan ese mundo. En cuanto a los héroes locales, las fuerzas de Monarch parecen haber hecho un trabajo eficiente, pero en cuanto a los monitores no se ha visto mucho avance. Aún así no comprendo para que se tuvo que crear una serie como Countdown Arena si hasta la fecha hemos visto decenas de versiones alternas de héroes conocidos en las filas de Monarch, y nada de sus peleadores elegidos en el torneo que realizó… espero que sirvan de algo en el futuro.

Los retadores de lo desconocido se han quedado atrapados en el universo 51 sin forma de salir de él al no contar ya con la ayuda del monitor Bob (aunque como sabemos, ir de un universo a otro no es realmente algo tan complicado). Ahora se encuentran separados debido al ataque de los súper villanos invasores y cada uno se va por su propio camino por un momento. Mientras Kyle protege a Ray de varias versiones malvadas de sus amigos, Palmer nos cuenta un poco más acerca de cual es el gran desastre que su antecesor y él han estado tratando de evitar. Su trabajo consiste en evitar una posible pandemia entre todos los universos existentes debido a la existencia de un virus inteligente y extremadamente letal llamado Morticoccus, el cual fue detenido gracias a la conveniente coincidencia de que el Atom del universo 51 era inmune a él. Ahora, Ray Palmer se ha dedicado a viajar entre los universos buscando a alguien apropiado para ser inoculado y poder responder ante una posible infección en sus respectivas tierras.

Los fans inmediatamente comenzaron a especular si es esta la enfermedad que aflige actualmente a Karate Kid, pero al parecer no es el caso. También fue recordado por varios que esta no es la primera vez que el virus Morticoccus aparecen en las páginas de un cómic, habiendo sido visto por primera vez en las páginas del número 10 de Kamandi. Cabe recordar que el mundo de Kamandi existe en un tiempo posterior al “gran desastre”; y con Morticoccus siendo un aparente responsable del gran desastre en las páginas de Countdown, las cosas parecen estar completando un tipo de círculo borroso.

Donna Troy decidió que lo mejor que podía hacer en vez de huir era ayudar a la tierra 51 a repeler la presente invasión, aunque sus esfuerzos se vieron retrasados durante un tiempo gracias a la aparición de su gemela malvada. Esta secuencia, la cual se desarrolla durante las últimas tres semanas, no parece servir de mucho al avance de la trama, pero al menos nos permite ver a Donna actuar de forma ruda y menos reprimida (al grado de soltar una palabrota), tal vez trabajando algunos conflictos internos al poder darse una golpiza a ella misma, de forma figurada. También sirve para que Donna tome el control del ejército de la Reina Belthera, balanceando ligeramente la batalla contra Monarch, aunque la verdad es que su ejército de insectos no luce muy intimidante.

Jason Todd es primero rescatado y luego secuestrado por el Batman local, debido a que el Jason de esta tierra también murió a manos del Joker y Batman piensa que su apariencia es algún tipo de treta. Gracias a esta secuencia nos enteramos del cambio de tácticas que este Batman utilizó para hacer de este un mundo libre de súper villanos, mostrando que incluso en un mundo considerado “perfecto” por sus habitantes y el monitor encargado de cuidarlo, todavía hay lugar para uno que otro oscuro secreto. También somos sometidos a otro cambio de carácter de Jason Todd, el cual fue bastante criticado por los lectores, sobre todo porque no es la primera vez que vemos algo así. Jason siempre ha sido un tipo rudo a través de sus etapas de Robin y Red Hood, pero algunas veces parece que los escritores intercambian su personalidad de anti héroe con la personalidad estándar del héroe Dc-riano, dándonos momentos tan raros como un Jason sintiéndose responsable por no salvar a Duela Dent, o reprendiendo a este Batman por utilizar las técnicas que él siempre ha considerado como las más apropiadas para su línea de trabajo.

Después de un tiempo Batman logra confiar en este Jason que acaba de conocer y, aparentemente debido a la presión del momento y un poco de nostalgia, le permite utilizar el traje de Red Robin, cumpliendo uno de los momentos profetizados en la primera imagen promocional de esta serie. Con Batman y Jason involucrados en la batalla principal, podemos disfrutar de algunos momentos extraños, como cuando Jason le saca los ojos a una malvada Wonder Woman, o como cuando los coloristas se confunden y le ponen los colores de Batman al traje de Red Robin, dando como resultado un dialogo confuso donde pareciera que Batman discute consigo mismo.

También durante estas semanas podemos ver a nuestro quejumbroso favorito, Superman-Prime, arribando al cuartel de los monitores para encontrarlo vacío, con excepción de Solomon, el cual se encuentra allí después de haber huido de la batalla y pasar un tiempo sollozando por sus errores. Y debo admitir que aunque su participación en Countdown no ha sido realmente relevante, en verdad he llegado a apreciar a este Superman berrinchudo. Esto es gracias probablemente a sus apariciones en series como Infinite Crisis y Sinestro Corps Wars, donde fue utilizado de mejor forma, incluso logrando darle una mayor profundidad a un personaje superficial y derivativo en el especial de Tales of Sinestro Corps: Superman-Prime.

Por un lado Prime sufre la maldición de ser uno de tantos personajes que han sido convertidos en villanos simplemente por el valor del impacto que pueda generar en los lectores. Por otro lado uno logra sentir cierta empatía con él, a pesar de sus fallas de carácter, debido a que simplemente es un chico normal que ha pasado por situaciones demasiado grandes para él, las cuales han terminado por enloquecerlo. Lo malo es que este valor también puede llegar a perder por completo su significado gracias a la aparente proliferación de falsos profetas en el universo Dc, villanos que buscan lograr un bien mayor a través de métodos reprensibles, tal como lo han hecho recientemente Sinestro, Monarch, Solomon y el mismo Prime. Pero finalmente, Prime está completamente loco y el bien mayor que busca es tan sólo el que logre satisfacerlo completamente a él, lo cual puede ser explotado a su favor, como ya lo hemos visto anteriormente.

La aparición de Superman-Prime en estas últimas semanas tampoco sirve de mucho a la trama, pero al menos logramos ver que perfila como un adversario a la altura del supuestamente invencible Monarch. También sirve como pretexto para generar otra portada bastante buena en la semana 14 y un par de ilustraciones horribles y grotescas durante las páginas este mismo ejemplar. La verdad es que al ver la última ilustración de la historia en la semana 14, no puedo evitar comparar la representación de Prime con la versión actualizada de Johnny Dc en las páginas de Sergior Aragones Destroys Dc, en donde el viejo logo de los cómics infantiles muestra básicamente la misma apariencia y motivaciones que Prime (pero con resultados hilarantes). Espero esta tendencia extrema de ilustración no se intensifique en los siguientes números o de lo contrario probablemente terminaremos viendo a Rob Liefeld como artista invitado.

Finalmente, las tramas olvidadas: se nos revela que Jimmy Olsen está actuando como un receptáculo de las almas de los nuevos dioses muertos (aunque esto no significa que sea la causa de sus poderes, pero puede serlo) durante una escena que pretende ser sexy pero termina fallando horriblemente en este intento (excepto probablemente para algunos fans del arte furry, lo cual es dudoso debido a la falta de pelaje en el cuerpo de Forager…). Mary Marvel es reclutada por Hippolyta para aumentar su ejército de dos a tres soldados (siendo los otros dos Holly Robinson y Harleen-ahora-soy-buena-Quinzel) y hacer la guerra contra las amazonas wannabe de Granny Goodness. Desgraciadamente aquí Countdown vuelve a tropezar con la misma piedra, siendo que esta trama no logra encajar completamente con los eventos que suceden actualmente en la serie de Wonder Woman, donde la isla está aparentemente habitada por un ejército Neo-Nazi y la guardia real de la reina Hippolyta. Esto no resultaría en un problema realmente de no ser por los parámetros que la serie se estableció a sí misma y los cuales no ha logrado cumplir del todo (con excepción tal vez de los fanáticos de la mítica y obsesiva continuidad perfecta dentro de los comics). Brother Eye sigue creciendo y creciendo; Karate Kid sigue enfermando y enfermando.

Así terminan tres semanas bastante satisfactorias. Esperemos que la serie mantenga el ritmo y mejore el arte. Ciertamente este sigue siendo material que probablemente sea disfrutado por fans bien informados sobre el universo Dc, ya que puede resultar confuso y caótico para nuevos lectores, pero al menos ha logrado que últimamente su trama se mantenga dentro de los límites de su serie y no sienta uno que debe comprar 10 títulos más de Dc para entender que diablos está sucediendo. También es argumentable si se pudiera haber llegado a este mismo estatus sin haber malgastado tantos ejemplares con poco desarrollo y una trama letárgica, lo cual parece haber sido simplemente una forma de postergar los hechos importantes para que se alinearan apropiadamente en la agenda editorial de Dc Comics.

Pensamientos finales.

  • Cliché 1: La portada del número 15, homenajeando la foto de Joe Rosenthal Raising the Flag on Iwo Jima. Es una imagen simplista, confusa y fuera de lugar con respecto a los eventos del cómic.
  • Escena graciosa: Forerunner entrando al cuartel de los monitores recitando su discurso de venganza sin realizar que ha llegado en mal momento.
  • Expectativa no satisfecha: La reaparición de Jean Loring.
  • Mejor línea: “I’m the Juggernaut Donna Troy, bitch.”
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